Aventuras empresariales, el mejor libro de negocios del mundo (según Bill Gates)

Hoy quiero hablarles de una de las más gratas sorpresas que he podido leer este año, Aventuras empresariales de John Brooks.

“Más de dos décadas después de que Warren Buffett me lo prestara y más de cuatro décadas después de su primera publicación, este libro sigue siendo el mejor libro de negocios que he leído nunca.”

 

<p style="box-sizing: border-box; font-size: 17.6px; margin: 0px 0px 1em; color: rgb(67, 69, 75); font-family: " source="" sans="" pro",="" helveticaneue-light,="" "helvetica="" neue="" light",="" neue",="" helvetica,="" arial,="" "lucida="" grande",="" sans-serif;"=""> Por supuesto, cuando el fundador de Microsoft dice algo así, todo el mundo corre a la librería. Lo que sucedió es que el libro llevaba descatalogado un par de décadas, pero gracias a esas palabras de Bill, el libro se volvió publicar y se hizo tan popular que incluso recientemente lo tradujeron al español.

Empecemos por el artífice de esta obra, John Brooks (1920-1993). Al poco de graduarse en Princeton luchó en la Segunda Guerra Mundial. Al término de esta, se incorporó como editor a la revista Time. En 1949 empieza a trabajar para The New Yorker, y es aquí cuando obtiene la fama de unos de los mejores periodistas financieros de la historia.

Lo importante, el libro

A través de historias reales contadas de una manera nunca vista antes, Brooks nos enseña los entresijos del mundo empresarial y financiero de una manera amena y entretenida. Incluso se podría llegar a decir que, de una manera cómica en alguna parte, donde tienes que parar de leer y decir: “Espera, no puede ser, eso es real.” A mí personalmente me sacó varias sonrisas y alguna carcajada.

Además, se nota que llevaba a cabo un trabajo de investigación brutal a base de leer y hablar con gente, y realmente sorprende lo que fue capaz de lograr sin Internet. Esto se nota en la cantidad de citas y frases de gente involucrada en la historia, un recurso muy repetido y usado a lo largo de sus historias que le dan un toque especial.

Las Aventuras Empresariales

Cuando a J.P. Morgan, el famoso banquero en el que está inspirado el hombre del Monopoly, un familiar le preguntó que haría la Bolsa en el futuro este respondió: fluctuará.

Muy interesante observar cómo se vive un crack “al pie del cañón”. Además, nos enseña la importancia del saber mantener la calma y aprovecharse de estos momentos de pánico.

Personalmente, mi capítulo favorito de Aventuras Empresariales. En él, Brooks nos relata uno de los mayores fracasos empresariales del siglo XX, el Ford Edsel.

El autor nos cuenta esta versión de “Crónica de una muerte anunciada” donde al igual que en la novela, empiezas sabiendo que va acabar mal. Y ciertamente, todo lo que podía salir mal, salió aún peor. Un diseño horroroso, unos estudios de mercados que incluían preguntas como ¿Sabe usted preparar cócteles?, la burocracia gigante típica de la gran empresa, un timing pésimo (salió en 1958 justo cuando se producía una pequeña recesión en USA) … y muchos errores más. Un encargado hasta le llegó echar la culpa al Sputnik (el primer satélite artificial, creado por la URSS).

La revista Time, hizo el mejor resumen posible:

Amén.

 

Otro de mis favoritos. Relata el pasado, ilustra el presente y visualiza el futuro del Impuesto sobre la Renta en EEUU. La introducción del capítulo es sencillamente genial, y el desarrollo aún mejor.

En las últimas páginas se incluye uno de mis pasajes favoritos del libro:

Aunque posteriormente defiende sus aspectos positivos y habla de como si se aplica bien puede traer ventajas para la sociedad. Más simple, con tipos más bajos, sin lagunas legales y entendible para todo el mundo. Muchas medidas con las que sin duda estoy de acuerdo.

Un lapso de tiempo razonable

Debemos pensar en que años nos estamos moviendo; sin Internet, con menos tecnología y con menos historia financiera detrás. En palabras del juez instructor, “supongo que todos somos conscientes de que en cierto modo estamos arando un terreno completamente nuevo”. Era de los primeros casos de Insider Trading que afectaba a una gran empresa cotizada.

No quiero desvelar nada del caso porque realmente es casi como una novela policíaca y os estaría destripando la historia. Sólo diré que implica unas minas en Canadá, muchos geólogos y problemas conceptuales relacionados con la percepción del tiempo. Os prometo que llegas a las últimas páginas deseando saber cómo acaba todo.

Aquí vemos el nacimiento y auge de la empresa Xerox Corporation. Para los que no la conocéis, se trata de uno de los mayores éxitos empresariales de la historia del siglo XX, por crear un invento revolucionario… una fotocopiadora.

Por supuesto, la evolución de la acción fue meteórica. Si compraste acciones en 1959 y las vendías en 1966 habrías multiplicado el dinero por 66 (menuda multibagger) y si eras adivino y compraste en 1955 serían 180 veces. Al parecer muchos empleados, parientes, vecinos y amigos hicieron pequeñas fortunas y alguno incluso se volvió millonario.

Cuidar de los clientes

El caso fue que dos agencias de Bolsa que operaban en el NYSE se declararon insolventes y en bancarrota cuando se descubrió que su mayor cliente, Allied Crude Vegetable Oil & Refining Co, era una estafa. La empresa había pedido varios préstamos para intentar realizar una apuesta especulativa con futuros sobre los precios del aceite de algodón y de la soja. La cosa no salió según lo planeado y Allied no pudo afrontar los pagos.

Brooks nos cuenta “desde dentro” como el NYSE, banqueros y agencias cooperaron para salir de este desaguisado que junto el caos reinante por lo de JFK podría acabar en un colapso financiero y miles de personas sin los ahorros de una vida.

Otro de mis capítulos favoritos de Aventuras Empresariales. Sencillamente, porque me pareció el caso más “irreal “de todos, a la vez que ilustra uno de los mayores problemas que tienen las grandes empresas hoy en día.

Ahora bien, si eres juez y te vienen los directivos del escalafón medio de GE diciendo que se comunicaban con guiños desde los años 30, ¿cómo te quedas? Y no sólo eso. Al parecer había algunos directivos que no sabían a quién obedecer porque un ejecutivo le decía “No lo hagas” y otro “No lo hagas ;)”. Alguno llegó afirmar que seguía las órdenes de unos ejecutivos y no de otros porque hablaban como “filósofos”.

Para rematar una de mis partes favoritas que resume muy bien el problema. Esto fue lo que le dijo un empleado a su jefe y el testimonio de este último:

Problemas de comunicación los llaman.

Esta historia es quizá la que más desfasada se ha quedado, pues trata sobre los acaparamientos, unas jugadas especulativas que hoy en día es casi imposible que ocurran.

No desvelo nada para que descubráis quién gana la batalla entre un hombre de Tennesse y los especuladores de Wall Street. Nota: para dar más morbo a la cosa incluso aparece Jesse Livermore, considerado uno de los mayores especuladores de la historia junto otros como Kostolany o Soros.

A pesar de que la historia se ha quedado obsoleta y estas cosas ya no suceden, de vez en cuando ocurre algo similar por otros motivos. Por ejemplo, a Volkswagen en 2013 le sucedió algo muy curioso. Tenía una parte muy grande del capital en corto (por problemas que tenía la compañía), entorno al 20%. A la vez, se descubrió que el Estado alemán y Porsche sumaban una participación cercana al 85%. Lo que sucedió fue que la acción se disparó multiplicando el valor para luego volver al punto de partida en una semana, pues todos los cortos se cerraban, pero no había nadie a quién comprar.

Quizá la que menos me gustó del libro (a pesar de ser muy interesante, así que imaginad el nivel). El capítulo gira entorno a David Eli Lilienthal, político muy famoso en los años 20 y 30, conocido por ser uno de los más férreos defensores del New Deal y el intervencionismo estatal.

A lo largo de la historia veremos fragmentos del diario de Lilienthal, las conversaciones que mantuvo con Brooks, y como le fue la vida mercantil al que en su momento fue considerado la viva imagen del “socialismo galopante”.

Un detalle delicado que el propio Brooks comenta que no se atrevió a preguntar fue lo relacionado con los impuestos. ¿Que opinaría alguien que antaño defendía altos impuestos a los ricos, ahora que se había vuelto esa clase de persona? El escritor habla de que la realidad es la siguiente: al igual que todos los ejecutivos, Lilienthal cobraba stock options (opciones sobre acciones de la empresa que acaban sumando una buena parte del salario directivo) y que en aquella época eran un resquicio fiscal, pues mientras que el impuesto de la renta era superior al 80% las ganancias de estas opciones tributaban al 20%. Afirma que por muy reformistas que sean los ejecutivos, no hay ninguno que haya rechazado esta treta fiscal.  Así que decidió no preguntar, pues consideraba que estaría invadiendo su intimidad personal.

Temporada de accionistas

Ciertamente las cosas cambiaron desde los 60, y ahora estas conferencias están llenas de analistas, gente rica con grandes participaciones… el mundo de la inversión digamos que se ha profesionalizado.

 

“…la señorita Davis volvió a demostrar su habilidad para enemistarse con el Consejo de cualquier empresa. Y tampoco ayudó precisamente que en el momento de presentar tal resolución se hubiese puesto una máscara de Batman (al parecer por un extraño simbolismo que no llegué a entender).”

(Como podréis haber imaginado ya, la señorita Davis es uno de los personajes más divertidos que aparece en todo el libro.)

Esta historia es también muy corta e ilustra otro caso judicial. Esta vez gira entorno al ingeniero Donald W. Wohlgemuth, trabajador de la B.F Goodrich Company, empresa dedicada a los trajes espaciales y otros temas de ingeniería y química.

El problema era que Wohlgemuth estaba en un cargo de cierta relevancia en Goodrich y tenía acceso a datos e información relacionada con el secreto industrial. Esta empresa consideró que era demasiado peligroso que se fuera a la competencia, pues podría desvelarle procesos, ideas… en las que Goodrich trabajaba.

Como las anteriores veces, no digo más, y dejo que descubráis vosotros como acaba todo. Eso sí, disfrutad de este pasaje que pasó a la historia del Derecho:

La defensa de la esterlina

 

El resultado fue una batalla campal.  Todos los bancos centrales de países desarrollados, el gobierno inglés, montón de empresas que querían protegerse de la “inminente devaluación”, especuladores y algunos otros personajes sorpresa aparecen en esta historia fascinante.

Una historia apasionante que debéis leer, tanto por la cultura financiera que aporta (muy meritorio el esfuerzo de Brooks por explicar un tema tan complicado como la banca internacional y el sistema monetario) como por lo apasionante que es. Ya no es solamente que no sabes cómo va acabar todo, si no que hasta incluye giros inesperados del guion y personajes sorpresa. Brillante una vez más.

 

“…los británicos votaron a Wilson como el cuarto hombre más malvado del siglo, después de Hitler, De Gaulle y Stalin, en ese orden.”

Y así acaba todo. Un libro que como decía al principio, ha sido una de las más gratas sorpresas del año. Porque cuando lees “Lo más importante para invertir con sentido común” de Howard Marks esperas un grandioso libro de inversión, y ciertamente te encuentras con un libro grandioso. Pero cuando te encuentras un libro como Aventuras empresariales, del que no has oído nada salvo a Bill Gates, y resulta ser un libro grandioso, la sensación es increíble.

Si te interesa, puedes comprar el libro a través de Amazon.

fuente:http://www.academiadeinversion.com/aventuras-empresariales-mejor-libro-negocios-del-mundo-segun-bill-gates/

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