A investigar el mercado
Este tipo de estudio funciona en la gran empresa, pero complementado con otras pruebas y esfuerzos de marketing: focus group, campañas de lanzamiento, impulso en puntos de venta, degustaciones gratuitas, distribución adecuada y, sobre todo, con el apoyo de la experiencia de los profesionales que trabajan en ella. Pero cuando creas una nueva empresa comprendes que ese estudio “de laboratorio” no te sirve de mucho.
Necesitamos un estudio de mercado “de cerquita”, mucho más orientado a medir la aceptación de nuestra propuesta. No es lo mismo preguntar a 400 personas si comprarían “un nuevo jabón con características especiales” que dárselos a probar y conocer sus impresiones una semana después.
Por eso, sería mucho más útil que realices el estudio de mercado acercándote a las personas y preguntándoles directamente. Creo que es mucho más efectiva una sesión con diez personas que prueben el producto o les muestres tus diseños y veas directamente la expresión en su cara. El éxito dependerá de tener los ojos abiertos y detectar tempranamente posibles problemas.
Algo más: al iniciar tu primera empresa, el tamaño del mercado no lo determina cuánta gente hay en tu mercado objetivo, sino tu capacidad de llegar a ellos. Puede haber millones de ansiosos clientes esperando, pero nada pasará para ellos si tu producto no logra ser aprobado por el comprador de las diferentes tiendas de retail o minorista, pero esa ya es otra historia.